Archivo de la etiqueta: mujeres

Dos mujeres en Madrid

Acaba de ocurrir. Iba frente a mí, en el bus. Me ha llamado la atención porque llevaba un gorro de lana mientras que a su lado iba otra chica con unos pantalones cortos que dejaban ver sus piernas como dos cirios blancos (o “cohetes dirigidos al centro de la Tierra”, que diría Luis Alberto de Cuenca). Hablaba por teléfono:

-Sí, 33. Hago 34 el 2 de julio -ha dicho.

Como yo.

Tras colgar se ha puesto unos auriculares y ha abierto “Dos mujeres en Praga”, de Millás. Mientras leía, escuchaba música y daba golpes con uno de los pies en el suelo. La observaba pensando cómo es posible que pudiese aislar el ritmo de los golpecitos del ritmo de la lectura. Supongo que es una habilidad que se desarrolla como yo desarrollé en su día la de caminar leyendo, sorteando cualquier tipo de accidente humano-geográfico-urbanístico que hubiese en mi camino, he pensado.

Nos hemos bajado en la misma parada. Ella caminaba delante de mí, leyendo mientras avanzaba, como lo hago yo de camino al trabajo. Íbamos tan cerca que mi vista no alcanzaba más allá de su cazadora, sus vaqueros negros largos y sus zapatillas de deporte. Colgando de un brazo llevaba una bolsa de plástico por la que salía un tacón de aguja.

Al cruzar la calle ha girado a la izquierda, ha subido un escalón y ha abierto una puerta. Unos metros después, he girado a la izquierda, he subido un escalón y he abierto una puerta. No he podido evitar pensar que ella se había quedado atrás, en el prostíbulo que hay, casi camuflado, a unos cuantos metros de mi casa.

 

Anuncios
Etiquetado , , ,

Ellas no “mueren a manos de”

Esta mañana, no había puesto un pie en la calle, cuando he sabido que un hombre asesinó anoche a su esposa en Granada tras dispararle con una escopeta. Se me ha encogido el estómago. Pero ese encogimiento ha pasado a revoltijo cuando, una vez más, he visto esta eufemística estructura gramática-sintáctica-léxica que tanto asco me produce: “morir a manos de”.

Los periodistas nos deshacemos ante las piruetas semánticas, nos gusta regodearnos en las florituras gramaticales y muchas veces, en esa borrachera léxica, perdemos el sentido de la realidad y el resultado es que dejamos a la realidad sin sentido.

Aunque yo no lo he encontrado en el Diccionario Panhispánico de Dudas, parece ser que “morir a manos de” es “morir como consecuencia de la agresión de alguien”. Visto así, el empleo de esta expresión es adecuado. Sin embargo, si usamos esta expresión, podemos hablar de una mujer “muerta a manos de” su marido, pero este marido, el dueño de esas manos, se queda sin definir. Esto hace hace que el ejecutor de esa muerte quede exento de sustantivación y de responsabilidad en dicha acción. Esto es algo que no podemos permitir siendo dueños de una lengua tan rica, por lo que vamos a ofrecer una posible alternativa que solvente esta carencia.

Si esta mañana el periódico, en vez de utilizar “morir a manos de” hubiese utilizado el verbo “asesinar”, que según la RAE es “matar  a alguien con premeditación y alevosía”, estaría describiendo en una sola palabra lo que ha ocurrido. Esto le habría ayudado a identificar al sujeto como “el asesino” y no “el agresor”, porque “agresor”, según la RAE es “el que comete una agresión”, siendo “agresión” el “acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño”. La misma definición muestra que la muerte, herida o daño no se consuma, ya que “acometer” es, implícitamente, “intentar”. Sin embargo, en este caso, y en el de tantas mujeres, 41 hasta hoy en 2014, la consumación se ha producido.

Nos encontramos, por tanto, una vez más con que los medios de comunicación hablan de “morir a manos de” en vez de “asesinar”; con lo que el objeto que sufre la acción, que es la mujer, es referido como “muerta” y no como “asesinada”; y el sujeto que ejecuta la acción queda como un “agresor” en vez de como un “asesino”. A esto se le añade que el titular suele ser: “Una mujer muere a manos de su marido” pero nunca “Un hombre asesina a su esposa”, por lo que la implicación que tiene el hombre como ejecutor deriva a un segundo plano. Es decir, el sujeto de la acción queda en un mero complemento circunstancial de causa.

Quizás desde los medios determinen que no hay que sacrificar la estética y que conjugar sobre el papel el verbo “asesinar” queda feo, pero lo cierto es que la noticia es un asesinato, no una muerte. Entre otras cosas porque “morir”, según la RAE, es “llegar al término de la vida”, no “precipitar a alguien al término de la vida”.

Con este análisis, que no tiene ningún valor, lo que intentamos mostrar es que utilizar las palabras correctas ayuda a entender la realidad. Y, en este caso, no hay que edulcorarla, sino mostrarla tal y como es.

Por eso, aunque esta entrada no va a llegar a ningún sitio, quiero hacer una corrección sobre los titulares que he leído esta mañana y decir que hoy una mujer no ha muerto a manos de su marido en Granada, sino que “Un hombre ha asesinado a su esposa en Granada”. Porque en el uso de este verbo de cuatro sílabas está su responsabilidad y su culpa.

Llama al 016.

 

NOTA: Este post está orientado desde un punto de vista léxico y gramatical. En ningún momento nos referimos a las connotaciones y condicionantes legales y judiciales del verbo “asesinar”.

 

violencia-190

 

Etiquetado , , , ,

La señora de los tres besos

Casi cada mañana coincido en la marquesina con tres hermanos. Dos chicas y un chico. Él es el pequeño, aunque de altura es el mayor. Está secuestrado por la fealdad preadolescente. Ellas son guapísimas, de tez mulata y pelo alisado. Están en plena adolescencia y todavía no se han “liberado”, como me decía una amiga dominicana cuando hablaba de sus melenas de rizo rizadísimo. Los tres van al colegio.

Muchas de esas mañanas los está esperando dentro del autobús una chica joven, que no pasa los cuarenta y que no comparte con ellos ni rasgos ni tez.  Les dice “hola” sin saber muy bien qué se va a encontrar. Es un “hola” temeroso, como el que se dice cuando no las tienes todas contigo; como cuando sabes que ese “hola” puede sembrar la paz o desatar un cataclismo; resignado, como el que se le dice a la persona que te gusta cuando sabes que tienes muy poco o nada que hacer.

Uno a uno los va parando y les da tres besos seguidos en la misma mejilla, con fuerza, sabiendo que podrán ser limitados en número y tiempo pero pueden arañar algo de cariño por su intensidad. Sin embargo, ellos se dejan besar mirando hacia otro lado, como hacen todos los adolescentes, aunque en este caso creo que se debe a una aleación de una cuarta parte de adolescencia, dos de indiferencia y una de amor por ella que no dejan que salga.

Conforme los besa, ellos se van al fondo de autobús y ella se baja en la siguiente parada deseándoles un buen día mientras miran al suelo o por la ventana.

Se va con los ojos llorosos. Es su madre.

Etiquetado , , ,

Otro continente

Hace unos días, al salir de la ducha, cayó sin querer en un juego de espejos y vio su espalda reflejada. Algunas gotas de agua todavía no se habían secado. Ahí estaban, prendidas con todas las uñas porque no querían caerse, como decía Cortázar*. Se le marcaban las costillas, aunque menos que antes. Observó sus hombros, acariciados por su media melena, ya más larga; su cintura seguía dibujándose, ya no tanto por ella como por  sus caderas, dos curvas maravillosamente inexactas, heredadas de su madre.

En ese momento vio su cuerpo como nunca antes lo había visto: como una obra perfecta, en esa bella imperfección, hecha para ser el continente de otro ser humano.

*Aplastamiento de las gotas, de Julio Cortázar:

“Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. 
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós”.

Etiquetado , ,

El lastre del “Evitar que…”

En algunos aspectos de la vida, a las mujeres se nos educa para “Evitar que…”, en vez de educar a los hombres a tener unas pautas de comportamiento diferentes.

Mientras que conseguimos que las próximas generaciones no vivan en el miedo sino en la libertad; que no se eduquen y tengan que educar en el “Evitar que…” sino en el “No tener que preocuparse por…” aquí dejamos unas pistas para detectar los comportamientos relacionados con la violencia de género porque el objetivo, en este caso, es no llegar a la cúspide.

 

violencia_genero

 

Nota Importante:

Aunque en este post hablamos de violencia de género y nos referimos a la que sufren las mujeres, ya que es la más habitual,  la violencia en la pareja se da en ambos sentidos (independientemente del sexo del agresor). La violencia en la pareja o por parte de la ex pareja debe evitarse y denunciarse, independientemente del sexo de la persona que agreda y de la persona que sea agredida.

A todas las personas que luchan por una igualdad de derechos y roles en la pareja, luchan contra la violencia de género y creen en las relaciones basadas en el respeto, gracias por compartir este post.

 

-Te quiero -le dijo.

-¿”Te quiero” del verbo amar?

-No, del verbo para mí

Obviamente, no le quería.

 

Etiquetado , , ,

Un “Basta!” a la violencia de género

Hoy tenemos una colaboradora especial #EnLaPalmera. Aquí va su post!:

Imagen de Irma Gruenholz

Imagen de Irma Gruenholz

Hoy, 24 de mayo de 2013, ya son 25 las mujeres asesinadas en España por violencia de género. Desde que comenzó el año1.19 mujeres han sido asesinadas por su pareja o ex pareja. Pero la violencia no son sólo los golpes, también existe la violencia psicológica:  las amenazas, las coacciones, los insultos… Por eso, sea cual sea la forma de violencia de género que estés sufriendo: #NoLaToleres #Denuncia #Marca016 #PáraleLosPies #Vive Y recuerda: No te sientas culpable, porque la violencia jamás está justificada. No te avergüences, porque no eres tú quien está haciendo daño. No te resignes, porque tienes derecho a decir BASTA. Y No te rindas (huelga decir el porqué).

Etiquetado ,

Igualdad, igualdad y mil veces igualdad

Busca esta palabra en cada gesto de tu vida

Busca esta palabra en cada gesto de tu vida

Esta mañana ha sonado el teléfono, era mi madre:

-¡Hola!

-Hola, bueno, ¿te tengo que felicitar o qué? ¿Esto cómo va? Tengo que felicitarte por ser mujer trabajadora, ¿no?

-Mamá, hoy es el Día Internacional de la Mujer, de las que trabajan fuera de casa y de las que trabajáis dentro… El tuyo también.

-Ah, ¿el mío también?

El año pasado publiqué en un blog llamado Cartasparavolar , que abrí con la única intención del desahogo, una carta dedicada a todas esas mujeres para las que el Día Internacional de la Mujer es un día más.

En realidad, era un homenaje a ella, a mi madre. Y este año la publico de nuevo porque no ha perdido vigencia, ni lo que yo siento por ella, ni lo que ella ha hecho por nosotros, ni lo que el resto de las mujeres de su generación han hecho por la nuestra.

¡Aquí va!

Y será una tontería, pero hoy es el Día Internacional de la Mujer y, en Twitter, veo a Marta y Manel debatiendo y viendo que piensan lo mismo; a Maribel, retuiteando sin parar, porque es muy luchadora y muy reivindicativa… A mis compañeras felicitándose la una a la otra; y a Carlos Otero, poniéndose provocativo y enviando un anuncio de Ballerina.

Y yo no puedo evitar pensar, como lo hago muchas veces, en mi madre. Que no ha celebrado nunca el Día de la Mujer, y que siempre, salvo en algunas ocasiones, ha trabajado dentro de casa: limpiándonos los mofletes con lo primero que pillaba, echándonos la bronca porque no le ayudábamos en nada, haciéndonos natillas con galleta María cuando estábamos malos; y mi tarta favorita para darme una sorpresa. Leer más

Etiquetado , , , , ,