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Hecha un ovillo

Sonó el despertador con un ruido que ya no es capaz de recordar. Lo ignoró como se ignora la llamada de alguien a quien no quieres contestar; como ignoras a un conocido al no devolverle la mirada, como si con eso consiguieras hacer desaparecer la llamada o la mirada. Quiso hacer que no lo había oído.

Al otro lado de la cama apagaron el despertador, pero siguió hecha un caracol, con los ojos muy cerrados y muy apretados.

Fuera llovía y hacía frío. Dentro, al otro lado de la cama, hacía calor y cogieron su pelo como las pinzas de las máquinas de feria cogen los muñecos, casi sin fuerza. Era una llamada.

Se dio la vuelta y escondió la nariz y la boca entre la almohada, su hombro, su cuello y se agarró fuerte a él con los brazos y con las piernas.

Hecha un ovillo.

#RetazosDeTextos

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El despertador abandonado

Desde hace unos meses, en mi edificio vive un despertador abandonado. Suena cada día, entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana. Hay días que pasan las 8:00 h y sigue sonando. Todavía no sé a qué hora empieza a sonar pero cada mañana, cuando bajo las escaleras, lo escucho: pipipí pipipí, pipipí… Al principio pensé que era en el tercero; luego en el segundo… Al final  descubrí que era en el primero, pero sus sonido llega hasta la azotea.

Desde que salí de mi ensimismamiento y me di cuenta que cada mañana me acompañaba el sonido de ese despertador, he construido bastantes teorías y lo he escuchado hasta tal punto que creo que conozco algunas cosas de él.

Por ejemplo, sé que es un despertador que no tiene 24 horas, sino doce, por eso también lo escucho cuando vuelvo del trabajo si llego entre las 7.00 o las 8.00 de la tarde. O incluso después.  Me lo imagino como el típico despertador de mesilla, gris y plano, con los números rojos. Así es el de mi padre, y suena igual. No es un despertador original, hace el pipipí, pipipí de toda la vida. Creo que está en una mesita, solo. Al lado de una cama deshecha y con una capa de polvo por encima.

dali

Creo que solo en una ocasión he visto salir a alguien de esa puerta, un señor mayor, lo que me hace preguntarme por qué ha abandonado el despertador. En seguida me vienen a la cabeza muchísimas posibilidades: que haya muerto y nadie lo sepa; que sus hijos se lo hayan llevado a una residencia o a vivir con ellos y se han olvidado de desenchufar el despertador (aunque no ha habido mudanza alguna); que el señor sea sordo y no lo oiga… A veces pienso que el despertador está perdido en algún cajón y el señor no es capaz de encontrarlo, y lo imagino dando vueltas por la casa intentando averiguar de dónde salen los pitidos.

Otra de mis teorías es que es un despertador fantasma porque he observado que ese piso nunca está registrado en el listado de los contadores del agua (ese listado en el que apuntas el consumo). Es más, no solamente no está registrado, sino que tampoco le dejan el aviso.  Y no solo eso, nunca dejan cartas en ese buzón, lo que significa que tampoco llegan cartas de Iberdrola. Por lo tanto… ¿dónde está enchufado el despertador? Porque lo que tengo claro es que es un despertador eléctrico.

Creo que la próxima vez que me cruce con un vecino por la escalera diré: “Hola, me llamo Fulanita, soy la vecina del piso tal. ¿Usted también escucha como yo, cada día, el despertador abandonado?” Porque claro, cabe la posibilidad de que sea fruto de mi imaginación y simplemente lo escuche porque quiera escucharlo y porque me guste hacer cábalas sobre qué habrá detrás de esa puerta cuando cada mañana bajo las escaleras, paso por delante de ella y pego la oreja para ver si dentro, en el 1ºD,  hay alguien despierto.

Nota: Hoy no lo he escuchado. Nadie lo ha cambiado de hora.

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