Hecha un ovillo

Sonó el despertador con un ruido que ya no es capaz de recordar. Lo ignoró como se ignora la llamada de alguien a quien no quieres contestar; como ignoras a un conocido al no devolverle la mirada, como si con eso consiguieras hacer desaparecer la llamada o la mirada. Quiso hacer que no lo había oído.

Al otro lado de la cama apagaron el despertador, pero siguió hecha un caracol, con los ojos muy cerrados y muy apretados.

Fuera llovía y hacía frío. Dentro, al otro lado de la cama, hacía calor y cogieron su pelo como las pinzas de las máquinas de feria cogen los muñecos, casi sin fuerza. Era una llamada.

Se dio la vuelta y escondió la nariz y la boca entre la almohada, su hombro, su cuello y se agarró fuerte a él con los brazos y con las piernas.

Hecha un ovillo.

#RetazosDeTextos

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