Lorca es para el verano

A Federico García Lorca hay que leerle en verano, cuando la canícula aprieta, cuando la luz que impregna sus obras atraviesa las páginas para cegarte e iluminarte la razón y el corazón.

Todos los veranos releo La Casa de Bernarda Alba; unos, completamente; otros, páginas sueltas. No entiendo el estío sin esta obra. Cada vez que abro este libro soy capaz de sentir el calor que debía caer como plomo en esa casa de almas enlutadas y paredes pulcramente encaladas. Puedo sentir el polvo que levanta el caballo de Pepe El Romano. Seco. Puedo percibir el frescor de Adela, cuando de madrugada se acerca sudorosa y febril a la ventana para que le acaricie la brisa y el hombre… Incluso no resulta difícil imaginar las largas y aburridas tardes bordando de esas pobres, jóvenes y condenadas hijas, sin que corra un pelo de aire en la casa, tan sólo el de los abanicos y el de las envidias, las traiciones y el que levanta la velocidad de los malos pensamientos.

La Casa de Bernarda Alba encarna un drama que sólo puede vivirse en verano. Cuando la locura seca los sesos. Cuando esa quietud que trae la falta de brisa, el calor plomizo y reseco, y la luz que abrasa con tan solo mirarla hace que dejes de respirar para centrar toda tu atención en esta maravillosa obra.

Lorca era un genio.

 

20160708_213128_1

Anuncios
Etiquetado , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: