Conjugando el verbo “ser”

De repente, ha saltado su whatsapp. He visto una composición de fotos suyas. Seguidamente había un mensaje: “Era esta. Ya no soy esa persona”. Nos hemos puesto a hablar, con las limitaciones del whatsapp, sobre la vida y su evolución, pero en seguida hemos cambiado de tema.

Nadie es quien fue, dar. Absolutamente nadie, créeme. Puede que haya alguien que tenga la desgracia se ser siempre la misma persona.

La vida es eso, una muerte y una resurrección constantes de días, de estados de ánimo, de suertes, de infortunios, de conocimientos…; de células, incluso, si nos ponemos científicas. La vida es dejar de ser quienes hemos sido para ser otras personas, generalmente mejores, con más experiencia, con más vida vivida.

Sin embargo, dejar de ser quienes fuimos siempre produce tristeza. Será porque esta mente racional y selectiva nos juega la pasada de mirar atrás con melancolía (ya sabes que la melancolía siempre va vestida de una copa de whisky, un cigarrillo y unos labios rojos que expulsan el humo mientras suena de fondo una buena pieza de blues. A veces, por el contrario, viene acompañada de un filtro luminoso de Instagram. Pero, en ambos casos, solo es apariencia y estética, no te dejes engañar por esas cosas).

No sé si te lo he dicho en alguna ocasión, pero yo tampoco me siento la misma que entonces. No soy la que conociste, ni la que era cuando se tomaron esas fotos (creo que por aquel entonces solo hablábamos de barcos hundidos). En alguna ocasión le he dicho a un amigo: “Me da pena que no me hayas conocido siendo como era”. Pero, ¿sabes qué te digo? Que ya no me importa no ser la de antes. Es más, me gusta ser la de ahora, prefiero ser la de ahora, aunque esté embarrada. Ahora sé tantas cosas y tengo tanta fuerza que puede que no me salga reír como antes o hacer el payaso, pero no puedo evitar quererme con delirio hasta en esos momentos en los que creo que no sé nada y no puedo dar un paso más.

Esto es crecer, dar. Nos pasamos la vida queriendo crecer. Crecer profesionalmente, crecer en el amor, crecer económicamente. Y cuando crecemos de verdad, queremos medir menos. ¿Para qué? Cuanto más altos seamos, más lejos podremos mirar.

Así que levanta la vista del suelo y deja de mirarte los pies. Mira al horizonte, muy lejos, hasta donde te alcance la vista. No verás los barcos hundidos de antaño, esos ya no están ni los queremos, pero es probable que veas algún velero o un barco pirata a lo lejos, todo puede ser.

Por último, déjame que me suba mis gafas de ratita sabia y te dé un consejo con cierto aire gramatical: deja de conjugar ese pretérito imperfecto horroroso. El pretérito imperfecto lleva impresa la melancolía. Utiliza en todo caso el pretérito perfecto simple, que es el de la determinación, el de los ciclos cerrados, el de la experiencia adquirida. Aun así, si puedes, evítalo y habla en presente, que el presente dura lo que dura un parpadeo. Y en futuro, habla en futuro, que hablar de sueños siempre es maravilloso.

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2 pensamientos en “Conjugando el verbo “ser”

  1. carlosaymi dice:

    Inmensa entrada Camino. Un abrazo.

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