Y la causalidad quiso que “El Principito”

Ayer quedé con unos amigos e hice mi plan favorito: pasear por la Cuesta Moyano en otoño y con sol. Hacía unos días que andaba revuelta con un libro, algo me decía que tenía que volver a tenerlo. Buscaba El Principito.

principito

El Principito sobre el asteroide B 612

Llegamos tarde, los libreros estaban recogiendo y las casetas 8 y 15, que eran las que podían tenerlo, ya estaban cerradas. Anduvimos de caseta en caseta, preguntando, pero nadie lo tenía. “En cuanto llega, vuela”, nos dijo uno de los libreros. Pensé que este no sería el día y que El Principito estaría esperándome en algún otro sitio, quieto, en su estantería, aguardando el momento oportuno para que encontrarlo fuera algo más que comprarlo. Así que seguí el día con el convencimiento de que, en alguna otra ocasión, llegaría una señal.

Ya anochecido me despedí de mis amigos y, de camino a casa, pasé por La Central de Callao. Entré solo para ojear y hojear, sin buscar nada, ni siquiera El Principito. Estaba claro que ahí lo encontraría, pero esperaba una señal que me dijera si debía comprarlo de nuevo, después de haber regalado mi ejemplar de muchos años, o esperar.

Tras pasar la sección de “Cómic”, me planté en la de “Novedades”. Ahí vi un título que me atrajo de forma fulminante: Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas, de Óscar Sipán. No lo conocía, ni siquiera había oído hablar del autor.*

Lo cogí sin dudarlo. Le di la vuelta. Vi unas cuantas críticas… Pasé rápido sus hojas, tan rápido como cuando un mago mezla las cartas como si fueran un acordeón. De repente, se quedó enganchada una página. Era el primer capítulo, se titulaba “El talento de las moscas”. Nada más leer las dos primeras líneas, con él en la mano, salí corriendo hacia la sección de “Narrativa Infantil”. Por el camino tropecé, se me cayó el libro y fue a parar justo encima de Seda, mi Seda, de Alessandro Baricco. No lo podía creer… Sabía qué pintaba Seda y su vínculo con El Principito en mi historia. Así que, me acerqué a la primera dependienta que vi, y con un pellizco en el estómago, le dije:

-Por favor, ¿El Principito?

El libro de Sipán y El Principito ya están en casa. Seda, como siempre, continúa en mi mesilla de noche.

leonard

*Ahora, al investigar, sé que he leído algunos de los microcuentos de Óscar Sipán, pero en ese momento no lo sabía. Ha sido curioso descubrir que él es el chico de este tuit que marqué como favorito hace unos días. Grandioso.

tuit sipan

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