Archivos Mensuales: marzo 2013

Cuentacuentos, cuántos cuentos…

Además del Día Mundial de la Felicidad, ayer también fue el Día Internacional de la Narración Oral. Por eso, un amigo que me conoce muy bien me llevó a un espectáculo de cuentacuentos en La Infinito, un café-librería de Lavapiés.

Durante una hora, tres cuentacuentos nos contaron historias de todo tipo. La mayor parte de ellas no tenía final feliz, de hecho, una de las narradoras nos confesó que los cuentos siempre tienen finales felices porque tan sólo son el inicio de las historias.

sapo

Una de las historias que contó fue la de la princesa y el sapo. Para quienes no la conozcan diré que había una princesa que un día, paseando por el bosque, escuchó croar a un sapo. Miró por casualidad hacia una charca sucia y ahí estaba el sapo, mirándola fíjamente. La chica, que había oído hablar de que había sapos encantados que al besarlos se convertían en príncipes azules, se agachó, metió las manos en el agua turbia de la charca, cogió al sapo entre sus manos y, cerrando los ojos, lo besó.

Al abrirlos descubrió que el sapo seguía ahí. Éste la miró, rió y le dijo: “Ja, ¡te he engañado!”. La princesa devolvió el sapo a su charca sucia y siguió caminando. El cuento dice que tiempo después encontró otro sapo, pero no voy a contar lo que ocurrió en esa ocasión. Eso tendréis que descubrirlo la próxima semana en La Infinito, donde cada miércoles a las 20.30 h, un cuentacuentos te saca de tu historia y te mete en otros mundos durante un ratito.

Lo mejor es que, cuando termina la función, además de haber escuchado unos cuentos magníficos y haber degustado unas aceitunas buenísimas, sales sabiendo que detrás de esos cuentos hay más que un cuento.

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Igualdad, igualdad y mil veces igualdad

Busca esta palabra en cada gesto de tu vida

Busca esta palabra en cada gesto de tu vida

Esta mañana ha sonado el teléfono, era mi madre:

-¡Hola!

-Hola, bueno, ¿te tengo que felicitar o qué? ¿Esto cómo va? Tengo que felicitarte por ser mujer trabajadora, ¿no?

-Mamá, hoy es el Día Internacional de la Mujer, de las que trabajan fuera de casa y de las que trabajáis dentro… El tuyo también.

-Ah, ¿el mío también?

El año pasado publiqué en un blog llamado Cartasparavolar , que abrí con la única intención del desahogo, una carta dedicada a todas esas mujeres para las que el Día Internacional de la Mujer es un día más.

En realidad, era un homenaje a ella, a mi madre. Y este año la publico de nuevo porque no ha perdido vigencia, ni lo que yo siento por ella, ni lo que ella ha hecho por nosotros, ni lo que el resto de las mujeres de su generación han hecho por la nuestra.

¡Aquí va!

Y será una tontería, pero hoy es el Día Internacional de la Mujer y, en Twitter, veo a Marta y Manel debatiendo y viendo que piensan lo mismo; a Maribel, retuiteando sin parar, porque es muy luchadora y muy reivindicativa… A mis compañeras felicitándose la una a la otra; y a Carlos Otero, poniéndose provocativo y enviando un anuncio de Ballerina.

Y yo no puedo evitar pensar, como lo hago muchas veces, en mi madre. Que no ha celebrado nunca el Día de la Mujer, y que siempre, salvo en algunas ocasiones, ha trabajado dentro de casa: limpiándonos los mofletes con lo primero que pillaba, echándonos la bronca porque no le ayudábamos en nada, haciéndonos natillas con galleta María cuando estábamos malos; y mi tarta favorita para darme una sorpresa. Leer más

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